El Karate es un Arte Marcial tradicional de Okinawa, una pequeña isla de Japón, que desde el siglo XIX se ha extendido por todo el mundo y que hoy tiene diferentes facetas, como el desarrollo psicomotor, la educación en valores, la competición deportiva y, por supuesto, la defensa personal.
En la actualidad el deporte y la actividad física se han convertido en una herramienta fundamental en la vida de las personas, jugando un papel determinante en la educación de los más jóvenes y en la adquisición de hábitos saludables y el empleo del tiempo de ocio por parte de los adultos. Y el Karate en particular es una actividad ideal para todo esto pues contribuye equilibradamente al desarrollo psicofísico, potencia sobremanera la adquisición de valores como el respeto, la cortesía, el esfuerzo, la no violencia o la disciplina y se practica en un contexto con un fuerte componente filosófico y cultural.

El karate fomenta la integración en el grupo, el compañerismo, el respeto mutuo, además de otros valores como la superación y el esfuerzo. Todo esto aporta al niño un buen desarrollo físico y equilibrado; motricidad y confianza en sí mismo.
Es una actividad con un fuerte componente educativo que contribuye a la formación y desarrollo integral del niño; favorece las relaciones grupales con otros niños y facilita su proceso de integración social; favorece la comprensión y acatamiento de las normas comunitarias; promueve la disciplina interior, el respeto hacia los demás y hacia sí mismo y fomenta hábitos de conducta positivos para la salud y para el cuidado del propio cuerpo.

También debemos destacar el desarrollo de la inteligencia debido a que la práctica regular y prolongada del Karate hace que se estimule la capacidad de concentración, favoreciendo la adquisición de mecanismos nemo-técnicos (memoria) que aparecen vinculados al aprendizaje de tareas motrices que tienen su posterior transferencia y utilidad en el marco escolar.
Otro aspecto destacable del karate es su valor añadido como probado sistema de defensa personal que, canalizando la agresividad que todos llevamos dentro, proporciona autocontrol, seguridad y confianza al practicante. Esto es algo que se tiene muy en cuenta en una sociedad sacudida por múltiples manifestaciones de agresividad y violencia.
No menos importante que los puntos anteriores es la reconocida valía del karate como método de optimización del desarrollo psicomotriz infantil y la mejora de la condición física, favoreciendo el incremento de la flexibilidad, la resistencia, la fuerza, la velocidad, la agilidad, la coordinación, el equilibrio, etc.
